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jueves, 7 de abril de 2011

¿Qué Es Alto Desempeño?

Por Germán Retana



El trabajo en equipo se construye sobre la responsabilidad individual; o sea, con la rendición de cuentas que cada miembro hace a sus compañeros mediante su máximo esfuerzo en función del bien de todos. No obstante, si se aspira a ser un equipo de alto desempeño se deben agregar tres requisitos más y evaluar constantemente si, en verdad, se están cumpliendo.


Primero, los resultados son extraordinarios. El nivel de excelencia se nota en todas las actitudes de los miembros: cumplen más de lo que prometen, dan lo máximo y actúan con estricto profesionalismo. Siempre quieren más, son insaciables; el conformismo no existe ni aun habiendo alcanzado las metas previstas. Los resultados anteriores son sus propios objetivos a superar. Lo que otros equipos hacen en forma ordinaria, los equipos de alto desempeño lo realizan en modo excepcional. No hay permisos para rendimientos mediocres y es obvio el disfrute de todos al ser exigidos con camaradería, humor y, principalmente, contando con los compañeros en el momento preciso.


Segundo, los resultados son crecientes. La medición es una norma, se cuantifica todo lo factible. Los miembros saben que siempre pueden dar más y le ponen números al "esfuerzo." Su principal rival son ellos mismos. Creen que de nada sirve alcanzar algo especial si no son capaces de superarlo. Por eso cada uno hace su parte preparándose, no para repetir el éxito, sino para excederlo. Los fracasos no les son ajenos, pero jamás se detienen a contemplarlos porque lejos de recriminarse comparten los errores, los rectifican y siguen adelante. No hay desperdicio de tiempo en discusiones estériles.

Tercero, los resultados son sostenibles. ¿De qué vale ganar una vez y perder en las siguientes? Las bases son firmes, por eso los equipos de alto rendimiento enfatizan los valores como guías de sus conductas, no se permiten titubeos sobre el apego a los principios éticos sobre los cuales se construye el desempeño de máximo nivel.

El aprendizaje, la reflexión y la auto-observación, permiten que las lecciones se acumulen y apliquen con constancia, lo que consolida una cultura fuerte y contagiosa.

Los aciertos y los fracasos se analizan de inmediato sin ocultar verdades ni realidades; el engaño o disimulo de razones de resultados no deseados simplemente está descartado.

Lo paradójico de estos equipos es que son integrados por personas comunes, como usted y como yo, con virtudes y carencias, que tomaron la decisión de trabajar a una altura más elevada. Son conscientes de que nadie es mejor que todos juntos y convierten sus diferencias en fuente de sinergia. Finalmente, con humildad solicitan ayuda y son proactivos para estar al servicio de sus compañeros.

¿Satisface su equipo de trabajo estos tres requisitos?


German.retana@incae.edu

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lunes, 4 de abril de 2011

¿Y Usted, Es Ético?

Por Ney Díaz 

Tomado de la  Revista “GESTIÓN”


“Conversación una tarde cualquiera con mi madre entre el 1975 y 1978:
Yo: Hola mami, ¿me trajiste el borrador que te pedí y la cartulina para la clase de arte?
Doña Vicky: No mi hijo, lo siento no pude pararme en la papelería, pero vamos en un rato a comprarlo.
Yo: Pero mami, en tu oficina tienes muchísimos borradores… ¿Por qué no me trajiste uno de allá y punto?
Doña Vicky: Porque mi hijo, esos borradores no son míos. Los uso para mi trabajo, pero son de mis jefes. Y así como que a ti no te gustan que los amiguitos te cojan tus carritos, así mismo a mis jefes no les gusta que les tomen sus cosas sin permiso.

Quienes de una forma u otra seguimos las informaciones del mundo corporativo global, llevamos ya muchos años prácticamente “sin respiro” recibiendo noticias sobre grandes empresas que debido a la avaricia, falta de ética y poca transparencia de sus lideres pasaron de ser íconos de sus sectores a, en el mejor de los casos, ser objeto de casos de estudio en prestigiosas escuelas de negocios sobre su fracaso y ocaso. Se trata de empresas omnipotentes cuyos lideres se creyeron seres inmortales por encima del bien y el mal, y   quienes, endiosados por una red de seguidores incondicionales e incapaces de contradecirles tomaron decisiones que vistas en retrospectiva bordean en lo absurdo. No esta de más decir que sin irnos muy lejos, nuestro país tiene su propia lista de casos de este tipo.

Al momento de hablar de estas grandes quiebras y su gran dimensión e impacto es muy común escuchar a muchos condenar estos actos, juzgar a sus culpables y clamar justicia contra sus líderes. Son menos los que reflexionan sobre el hecho de que estos fraudes se iniciaron probamente con una pequeñita “trampita” que nadie iba a notar, la cual fue seguida por “otra pequeñita trampita” que tampoco nadie notó; hasta llegar a un punto donde ya ninguna acción dolosa parecía suficientemente grande como para parar… Todavía son muchos menos los que saben que más que la acción de uno, dos o tres grandes líderes, estas quiebras fueron resultado de pequeños comportamientos y acciones de muchas personas que, sumadas llegaron a crear una cultura de permisividad e indolencia dentro de estas.

Resulta interesante saber que los pequeños comportamientos y acciones no éticas han destruido más valor económico en el mundo a través de los años que la suma de todos los fraudes y quiebras de la historia. Mas interesante es saber que son realizadas por personas inconscientes y no intencional, por personas honestas, buenas y totalmente identificadas con la empresa. Ejemplo: tratamos los activos de la empresa con el mismo cuidado que si fueran nuestros? ¿Consumimos los suministros de la empresa con la misma conciencia de que si los hubiéramos adquirido por nosotros?¿hemos influenciado para que se contrate a X o Y empleado o suplidor con quien tengamos relaciones personales sin que sea para ayudarle? Si su respuesta es “quizás” tome nota de que usted es parte del problema, no de la solución. 


Recuerde que usted probablemente no es el único que hace lo mismo sin querer y que por lo tanto la suma de todos estos pequeños comportamientos y acciones pueden estar afectando seriamente los márgenes de su empresa. Evaluemos cada una de nuestras acciones y decisiones. ¿Estamos contribuyendo a destruir los cimientos de nuestras empresas y por qué no decirlo, de nuestra sociedad.”




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